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Cooperativa Guaytamari,
pueblo Huarpe, Provincia de Mendoza
La comunidad Huarpe, con una tradición de 8.000 años
de historia, originariamente nómade, alcanzaba los 100.000
habitantes cuando llegaron los colonizadores a Mendoza.
  
Su hábitat se extendía en Mendoza, desde el Norte
hasta el río Diamante; San Juan; San Luis y según
algunos historiadores, el sur de la Rioja. Influenciado por la
civilización Inca, que dominaba la zona antes de la conquista,
los Huarpes eran un pueblo pacifico y laborioso que se dedicaba
a la caza, la pesca y la agricultura. La técnica del telar
estaba incorporada a la vida cotidiana en la fabricación
de ponchos y mantas, si como la alfarería y la sestearía.
Los dialectos originales, el milllcallac y el alliantac, han perecido
en le proceso de aculturación.
Gracias a la acción de Claudia Herrera y Francisco Candido,
en los últimos años se ha rescato la identidad cultural
y regional del pueblo Huarpe. Concretamente se ha creado una
comunidad, Guaytamari, en el valle de Uspallata, cerca del
Aconcagua. La comunidad organizada bajo la forma cooperativa conforma
una organización basada en el trabajo solidario, que le
permite la recuperación de sus raíces y la conservación
del patrimonio cultural, arqueológico, arquitectónico
e histórico.
En Mendoza hay, en la actualidad 12 comunidades Huarpe reconocidas,
entre las que Guaytamari ha sido la primera en obtener la personería
jurídica como tal, otorgada por el ministro Nacional de
Asuntos Indígenas (INAI).
La Reserva Ecológica “Guaytamari”, que ocupa
alrededor de 200 mts, ofrece a los turistas la posibilidad de
conocer la flora y fauna autóctona, guanajos y llamas,
además de una huerta ecológica de aves de corral,
chivatos y corderos, etc. También los visitantes podrán
visitar los talleres de la comunidad, de telar y cerámica,
así como compartir leyendas populares, historias, folklore
nativo y comidas típicas.
En 1994, la Cooperativa Guaytamari crea el cuerpo de los “Guardas
del Patrimonio Cultural”, (GUAPUCU), fundamentalmente integrado
por jóvenes, que está encargado de la guarda, preservación,
conservación y divulgación de la riqueza cultural
de la zona. Los GUAPUCU, con sede en el monumento Histórico
de la Bóvedas, resguardan la inmensa riqueza arqueológica
e histórica de la zona de Uspallata, realizando visitas
guiadas a los circuitos turísticos mas importantes, armados
por ellos mismos, con autorización de la Municipalidad
de Las Herías. Según la misma idea funciona el taller
de cerámica, que mantiene las técnicas originales
de producción. La arcilla y la greda, se moldean y colorean
con óxidos naturales y se hornean a leña, rescatando
la simbología propia de la región y de otras etnias
indígenas que pasaron por la zona. De la misma manera funciona,
en forma permanente, el taller de telar, donde se elabora la lana
de llama. Los asistentes, que aprenden las técnicas autóctonas,
producen sus artesanía que, en general, abastece la avidez
de los turistas.
El proyecto dela Cooperativa, que va mucho mas allá que
el de un mero emprendimiento económico, intenta “mediante
el trabajo solidario, la recuperación de las tradiciones
ancestrales que mantenían relaciones de total cooperación”
nos dice su presidente Francisco Candido. “Nuestra comunidad,
tiene esta forma de vida como una alternativa concreta de subsistencia.
Necesitamos rescatar al hombre fragmentado, al hombre de la de
esperanza, la soledad y el competivismo deshumano. Siguiendo las
enseñanza de nuestro antepasados, basada en el respeto
de todos los seres vivientes del planeta, intentamos llegar al
entendimiento de que en el circulo dela vida estamos uno al lado
del otro – mas allá del rol especifico de cada uno
– y es desde allí donde aun se resiste, desde la
raíz de la tierra, el respeto por los valores y la cooperación”
agrega “Nos conformamos como cooperativa porque es la forma
de organización mas cercana a la de los pueblos originarios.
El ser cooperativo humaniza la economía” nos dice
Claudia Herrera, Vicepresidente dela Cooperativa.
Dentro de las actividades que desarrolla la Cooperativa Guaytamari,
nos mencionan un programa radial, “Despertar de raíces”,
que se emite por 102.3FM Uspallata, los viernes y sábados,
donde gente antigua de la zona cuenta sus propias experiencias,
se da información para el turismo y se difunde música
folklórica popular y autóctona, dándole prioridad
a cantantes mendocinos y latinoamericanos; y la realización
de un vídeo, que se produjo con apoyo de la Municipalidad
de las Heras, “El sueno de Millcallac” que se proyecta
a los visitantes de las Bóvedas y en escuelas y universidades.
La actividad de difusión cultural se extiende al recupero
de la lengua y del patrimonio cultural y histórico con
ciclos de Conferencias, campamentos de música y arte popular
con participación de profesores de otras regiones, donde
se hace música, danza, murga, literatura, además
de cerámica y telar, durante los meses de Diciembre y Enero;
la ceremonia de la siembra, rogativa para la siembre para toda
la región, durante lo mes de Noviembre; el festival de
alta Montaña organizado conjuntamente con la Comisione
de alta montaña por la Municipalidad. La comunidad recibió
una distinción por el instituto Nacional de Asociativismo
y Economía Social (INAES) en la celebración del
Día del cooperativismo.
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Desafío
al Desierto y acercamiento entre culturas.
San Miguel de Los Sauces, Mendoza Comunidad Huarpe
El Desafío al Desierto es una carrera de 100 km que se
corre anualmente a fines de abril, en San Miguel de Los Sauces,
un pequeño poblado al norte de Mendoza al limite con San
Luis.
  
La Escuela 8-404 de San Miguel es la base logística y organizativa
de la carrera. La escuela alberga a mas de 120 chicos Huarpe en
forma permanente, dado que algunos viven o tienen sus casas a
mas de 100 km del lugar. La escuela se encuentra a 30 km del asfalto
mas próximo y a 150 km de Lavalle, capital del departamento
homónimo. No hay agua corriente, la cual debe ser transportada
desde Lavalle en camiones hidrantes. Todo el trabajo es hecho
por una cooperadora de padres y maestros rurales que dedican su
vida a esta labor.
La carrera busca llevar y/o acercar personas de otros lados a
conocer y en la medida de cada uno posible ayudar en esa escuela.
Ya hace dos años los corredores que viajan regresan entusiasmados
con la idea y por lo general colaboran desde sus trabajos con
envíos de cosas útiles para el normal desarrollo
de la tareas que allí se llevan a cabo.
El hecho que la carrera se organice con base en la escuela y con
la participación directa de los lugareños contribuye
tanto económicamente cuanto como relaciones humanas, creando
una posibilidad de integración entre los corredores y la
gente del lugar. El evento deportivo sirve también como
ejemplo para los chicos, para los cuales se organiza una pequeña
carrera paralela.
Durante los días de la carrera todo el pueblo se moviliza
y organiza espacios dedicados a la cultura y a la artesanía,
creando oportunidades para conocer y compartir. Participar de
esta vivencia aun sin correr es una experiencia inolvidable y
enriquecedora.
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