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NOROESTE - NOA - PUNA
El noroeste está compuesto por áreas geográficas
tan variadas como los Andes, la Puna y salares, la zona de montes
bajos y las yungas. La Puna es un altiplano desértico de
entre 3300 a 3500 m. de altura, de clima seco y cálido.
Hacia el este, nos topamos con las yungas del Parque Nacional
Calilegua, una exuberante selva tropical, de clima húmedo
y lluvioso.
   
Provincias de Tucumán, Salta y Jujuy
Se
distinguen por la presencia de numerosos pueblitos donde sobrevive
una fuerte cultura y tradiciones. En la zona de los Valles Calchaquíes
viven descendientes de la cultura diaguita dedicados a la cría
de animales, al cultivo y a la producción y venta de tejidos
artesanales y cerámicas. Las montaña árida
poblada de cactus del Parque Nacional Los Cardones, los poblados
de Cachi, Molinos, Colomé, Seclantás, la Quebrada
de la Flecha, los viñedos que anuncian el pueblo de Cafayate
son sólo algunos hitos de este camino caracterizado por
la presencia de sus pobladores ancestrales. En la zona de la puna
de Jujuy y Salta la cultura originaria fue la quechua-aymará,
cuyos descendientes hoy se conocen como kollas. Viven en comunidades
o aislados en las montañas, dedicándose a la agricultura,
cría de animales y artesanía. Sus tejidos de llama
y oveja llenan de colores los pueblos de Humahuaca, Tilcara, Purmamarca,
a lo largo de la Quebrada de Humahuaca, declarada patrimonio de
la humanidad por la Unesco en julio de 2003. Durante todo el mes
de febrero se desarrollan los festejos de carnaval mientras el
primero de agosto es la fiesta de la madre tierra, la Pachamama.
La otra importante etnia que se encuentra en Salta son las comunidades
Wichis. Los Wichis ocupan las periferias de pueblos como Los Blancos,
Embarcación, Morillo o viven en el monte. Aún practican
la recolección de frutos y miel del monte, cazan y pescan,
tallan la madera del palo santo, tejen con fibras de chaguar;
otros trabajan en obrajes madereros, en desmontes, o son cosechadores
temporarios en campos ajenos. La vida de estas comunidades es
muy difícil y el territorio ofrece siempre menos recursos.
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Galería de
fotos
Noroeste argentino: una
experiencia completa entre su gente y sus paisajes
El
itinerario empieza con una visita a la ciudad de Salta. Sigue
hacia el norte en Purmamarca con su Cerro de Siete Colores, el
pueblo de Tilcara y Humahuaca. Ascendemos hacia Abra Cóndor,
a 4000 m. de altura, que es la puerta de entrada a los llamados
"valles del silencio". Las empinadas y adoquinadas calles
del pueblito de Iruya (2750 m) nos dan la bienvenida en un paisaje
mágico donde se rinde culto a la "Pachamama"
o madre tierra. Desde aquí, realizamos una caminata por
los senderos utilizados por los campesinos de la zona, llamados
kollas, y pernoctamos una noche en un refugio
de montaña, el "Cóndor". El día
después se reserva para conocer una nueva región
geográfica: la altipampa andina o Puna, habitada por llamas
y vicuñas y donde los paisajes se vuelven áridos
hasta llegar al gran manto blanco del Salar Grande. Luego de descansar
un día en la ciudad de Salta, pasamos a la zona centro
sur de la provincia donde se encuentran Los Valles Calchaquies.
Los recorremos deteniéndonos en sus pueblitos, conociendo
las tradiciones de los diaguitas, sus artesanías y su música.
Pasamos para la quebrada del Escoipe, la Cuesta del Obispo, el
Parque Nacional Los Cardones,
hasta llegar al pueblo de Cachi. Nos detenemos en el pintoresco
pueblo de Molinos, donde hay un proyecto de cría de vicuñas
y una cooperativa de tejedores.
Por la Quebrada de la Flecha ingresamos a la zona de viñedos
de Cafayate. Seguimos hacia el sur, hacia la provincia de Tucumán,
visitando las ruinas del
pueblo indígena conocido como los quilmes. Llegamos al
pueblo de Amaicha, donde un grupo de jóvenes descendientes
de aborígenes crearon la Fundación
Amauta, cuyo fin es recuperar la cultura amaicha y generar
nuevas posibilidades económicas para evitar el éxodo
de los jóvenes a las ciudades. Ellos mismos están
desarrollando un programa de turismo responsable, alojando visitantes
en sus casas y ofreciéndoles caminatas y cabalgatas por
los alrededores. Participamos de esta propuesta. El viaje continúa
cruzando montañas y selvas hasta la ciudad de Tucumán.
La época ideal para realizar este itinerario es entre los
meses de abril y noviembre. Nos acompaña en el recorrido
Luis Aguilar, miembro de nuestro
equipo, experto en expediciones de montaña.
Desde el pueblo de Tilcara es posible hacer una travesía
a trekking o a caballo durante tres o cuatro días que va
de las rocosas montañas del lado este de la Quebrada de
Humahuaca hasta el verde y húmedo valle del Parque de Calilegua
en las Yungas. Se trata de una experiencia que permite vivir unas
jornadas en la más completa soledad, entre las montañas
y la naturaleza virgen, conociendo la vida cotidiana de los pastores
que viven en esas cumbres, arriba de las nubes.
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Provincia de Catamarca
  
La
recorren diversos cordones de las Sierras Pampeanas, de bloques
cristalinos muy antiguos, cuyas rocas tienen unos 500 millones
de años, que se encontran luego con la cordillera de los
Andes. La región del altiplano andino contiene algunos
de los picos más altos de Sudamérica y gran cantidad
de volcanes. Esta conformación geológica da origen
a importantes yacimientos mineros. Las cuestas en la zona montañosa
- también llamadas abras, pasos, puertos o portezuelos-
son características de Catamarca. Como la densidad de la
población no justifica la construcción de túneles,
los caminos, a veces muy angostos, suben y bajan ofreciéndonos
espectaculares paisajes. Estos van tramando una red de poblados
plenos de tradiciones y riquezas arqueológicas. Merece
mencionarse el legado de la cultura indígena en alfarería
y metalurgia. Desde unos 2000 años atrás hasta la
ocupación incaica hubo culturas que basaron su economía
en la agricultura y el pastoreo, construían viviendas circulares
con 3 a 6 habitaciones, producían cerámica muy evolucionada
y objetos ornamentales en oro, plata, cobre y aleaciones de cobre
y estaño.
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La puna catamarqueña:
Fuera de los circuitos típicos
Éste
es un viaje en vehículo por la zona del altiplano andino
conocida como "Puna". Los caminos son de piedra mejorada,
algunos son simplemente una huella, que nos llevan a los 3500
m., a veces 4000 m. con picos que rondan los 6000 m. a nuestro
alrededor. Recorremos pueblitos de montaña cuyos habitantes
viven de las artesanías y escasos recursos de la zona,
y pasamos por lugares de increíble riqueza arqueológica,
áreas volcánicas, lagunas de altura concurridas
por la fauna típica: guanacos, cisnes de cuello negro,
flamencos rosados, etc. Nos alojamos en hosterías sencillas,
casas de pobladores y llegado el caso, en campamentos. Junio,
julio y agosto son los meses recomendados para realizar este viaje.
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