Usos
y costumbres
La Argentina es definida como el más europeo de los países
de América Latina, esto se debe a su compleja y reciente
historia de nación que se ha conformado gracias a una masiva
inmigración europea desde 1880.
La población de Argentina se concentra en la ciudad de
Buenos Aires, con más de 12 millones de personas, mientras
en el resto del territorio, con una extensión de 2.766.889
km2, habitan 24 millones de personas. Existe una diferencia notable
entre los habitantes de Buenos Aires, llamados “porteños”
(debido al hecho que Buenos Aires nace como ciudad puerto) y el
resto de la población denominada del “interior”.
Buenos Aires tiene una oferta extraordinaria para el tiempo de
ocio, con el tango en primer lugar, teatros de nivel internacional
hasta espectáculos locales, eventos y fiestas típicas
de la zona en cada provincia.
En la Argentina es costumbre saludarse con un beso en la mejilla,
incluso con personas totalmente desconocidas y a las que nos presentan
por primera vez. Por lo general esto sucede también entre
varones, aunque a veces la primera vez se saluda con la mano y
con beso las sucesivas. Cuando se termina un encuentro, nuevamente
se saluda con un beso en la mejilla y un “chau”.
La bebida nacional es el mate, que merecería un capítulo
aparte. Es una infusión que necesita de unos instrumentos
especiales para su consumo; el mate propiamente dicho que es un
recipiente y la bombilla, que es una especie de tubo con el que
se absorbe la infusión. La yerba mate es la hierba utilizada
para hacer el mate y se cultiva en la región noreste del
país, en las provincias de Misiones y Corrientes.
En la Argentina se habla el idioma castellano, con algunas diferencias
respecto al que se habla en España. En lugar de “tu”
se utiliza el “vos”. Existe un vocabulario típico
de la ciudad de Buenos Aires llamado “lunfardo”, nacido
al compás del tango y la vida en los suburbios. El español
común se comprende al 100%. Es fácil encontrar personas
que entiendan el italiano y que incluso lo hablen un poquito.
No existen problemas particulares para tomar fotografías,
siempre dentro del sentido común y la buena educación.
Durante la visita a las comunidades indígenas, se debe
siempre consultar con el guía. Los paisajes que se visitan
en las Cataratas del Iguazú, las ballenas de Península
Valdés y los paisajes andinos del oeste o de la Patagonia
ofrecen un espectáculo único que atraen a fotógrafos
de todo el mundo.
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Salud, clima y vestimenta
En Argentina por lo general y en particular en las zonas hacia
donde nos dirigimos, no existe ningún tipo de enfermedad
endémica que requiera de una prevención específica
o vacunas.
El agua del grifo es potable en Buenos Aires y generalmente en
toda la Argentina; ante casos específicos los viajeros
serán oportunamente informados y provistos de agua potable.
La Argentina se encuentra en el hemisferio sur por lo que las
estaciones están invertidas respecto a los en el hemisferio
norte: cuando en uno de los dos países es verano en el
otro es invierno y viceversa. Por lo general el clima de Buenos
Aires, en el invierno es suave y en el verano se caracteriza por
jornadas muy cálidas y húmedas. La provincia de
Misiones se encuentra pegada al área subtropical y el clima
es muy caluroso y húmedo entre diciembre y marzo; y de
25 grados centígrados en las otras estaciones. La altura
influye de un modo determinante en el clima de la zona de Salta,
Jujuy y Tucumán, donde el calor de los valles se atenúa
en el altiplano y en la montaña a 3000/4000 m. Bajando
hacia el sur el clima comienza a hacerse más frío,
hasta la región de los glaciares y el clima austral antártico
de Tierra del Fuego. La costa atlántica, en Península
Valdés, tiene un clima fresco y con mucho viento, aunque
atenuado entre noviembre y marzo.
Se aconseja una vestimenta de media estación, deportiva
y ligera para la zona Norte y una vestimenta más abrigada
para el sur. Conviene llevar siempre: chubasquero liviano, calzado
de trekking, abrigo en tela polar, sombrero y bufanda, ropa deportiva
tipo “chandal”, ropa urbana de media estación
y un conjunto de noche para las salidas nocturnas en Buenos Aires.
Se aconseja filtro solar y gafas de sol.
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Seguridad
En lo que respecta a la seguridad se aconseja tomar los recaudos
típicos de cualquier gran ciudad o cuando se viaja con
equipos de fotografía, vídeo o dinero en efectivo.
Sobre todo en Buenos Aires se aconseja viajar en taxis para cualquier
desplazamiento nocturno, directamente fuera de los locales y no
caminar por calles o zonas desiertas. No adentrarse en barrios
periféricos y siempre buscar consejo en el acompañante
local o en la administración del Hotel, antes de dirigirse
a un sitio.
Dónde
nos alojamos
El tipo de alojamiento varía según el destino: Se
da preferencia al hospedaje en casas de familia, hosterías,
estancias, refugios de montaña, a veces incluso en tienda
de campaña. Los hoteles son por lo general de segunda o
tercera categoría y no siempre se garantiza el baño
en la habitación. En ocasiones es necesario compartir la
habitación entre cuatro personas.
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Qué
comemos
La comida es la típica de Argentina: Cocidos, asado (carne
a las brazas), empanadas, tartas (quiches de verdura y huevo).
En la provincia de Misiones se come el Dorado y el Surubí,
peces de río típicos de la zona. En la región
Noroeste, Salta y Jujuy se destaca la cocina regional, típica
de la zona andina a base de maíz y deliciosos platos típicos.
Mientras en Península Valdés abundan los frutos
de mar y el pescado fresco. En la Patagonia es célebre
el “cordero patagónico” a las brazas. Buenos
Aires ofrece una cocina internacional de altísimo nivel.
El plato omnipresente es la carne de novillo a las brazas de excelente
calidad.
Cómo
nos trasladamos
Los traslados internos se realizan por vía aérea
o por línea de autobuses. Los trayectos en avión
son por lo general de dos horas mientras que los traslados en
autobús demoran alrededor de 12 horas. Estos autobuses
cuentan con asientos reclinables entre 160° y 180°, están
equipados con sanitarios, televisores y suelen ofrecer un servicio
de cena y desayuno (¡sin demasiadas pretensiones!)
Para llegar a zonas más aisladas se utilizan 4x4 en terrenos
difíciles. Para las visitas por Buenos Aires y sus alrededores
se utiliza una furgoneta. Para salidas nocturnas por Buenos Aires
se sugiere el uso de taxis.
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Breve reseña
histórica de Argentina
Argentina es el país de la diversidad y el contraste; un
país pleno de recursos naturales, tierras vírgenes
y grandes centros urbanos. Sus paisajes y climas son tan variados
como las culturas de los pueblos indígenas que fueron sus
primeros pobladores y como variadas fueron las sucesivas inmigraciones,
especialmente europeas, que se produjeron entre los siglos XVI
y XX, a partir de las cuales fue surgiendo una población
muy heterogénea teñida de añoranza y vitalidad.
En el siglo XVI, con la llegada de los españoles, comenzó
a formarse una población mestiza muy desigual, ya que de
por sí la población indígena se diferenciaba
grandemente, cada pueblo tenía y tiene su cultura particular.
En el momento de la llegada de los europeos, la cultura y economía
de los indígenas se encontraba en un estado muy desigual.
En los paisajes montañosos andinos los quechuas conquistaron
una posición predominante en el siglo anterior a la conquista.
Los indígenas practicaban cultivos intensivos en la zona
de la Puna, en el noroeste argentino. También era importante
la cría de la llama en los Andes Centrales. Los guaraníes,
en la zona de la Mesopotamia eran agricultores pero no conocían
los cultivos intensivos. En cambio, los habitantes de la Pampa,
a orillas del Río de la Plata, eran nómades, no
conocían ninguna clase de cultivos, vivían casi
exclusivamente de la caza (guanacos y venados) y de la pesca,
a pesar de que el territorio era adecuado para la agricultura.
Durante la época colonial, los españoles no lograron
en ninguna parte transformar los métodos económicos
de los indígenas de una manera radical. Dondequiera que
se pretendió introducir entre los indígenas un nuevo
sistema económico, el experimento fracasó. Los indios
nómadas de las Pampas prefirieron luchar hasta el último
hombre antes que transformarse en cultivadores al servicio de
los españoles. Esta mentalidad del indígena de la
Pampa llegó a contagiar a los europeos que se establecieron,
pues a fines de la época colonial, el trabajo de agricultor
era una ocupación despreciable, no sólo en el concepto
del indio, sino de los mestizos y blancos.
En la primera etapa de colonización, se formó el
concepto de frontera, existía un claro límite entre
las colonias españolas y la tierra de los indios libres.
La ubicación y los desplazamientos de esta frontera de
los indios resultaron de suma importancia para el curso de toda
la evolución del paisaje cultural. Hasta el siglo XIX no
hubo un avance significativo de esta frontera en la Pampa (alrededores
de Buenos Aires) hacia el territorio de los indios. En el territorio
ocupado comenzó a transformarse el suelo, no sólo
por la importación de especies europeas sino del ganado
vacuno y caballar que fue expulsando al guanaco y al ñandú
animales propios de la zona. A fines de la época colonial
la flora y la fauna de la Pampa se habían transformado
radicalmente. No fue menos radical la transformación que
los habitantes de la Pampa sufrieron durante este período.
Los españoles se habían adueñado de las mejores
regiones a orillas de los ríos de la Plata y Paraná,
mientras que los indios debían vivir enteramente una vida
de cazadores. La inestabilidad del oficio los obligaba a cambiar
de lugar de residencia y a vivir aisladamente. Es en este momento
que el uso del caballo se les hizo indispensable.
La introducción del caballo fue una influencia decisiva
para el modo de vivir de los indios, desarrollaron además
un vínculo muy estrecho con este animal y un método
de doma propio, totalmente pacífico, en el que la paciencia
y el poder de persuasión jugaban un papel decisivo.
También la constitución física de los habitantes
de la Pampa llegó a transformarse. Los españoles
procreaban mestizos con mujeres indígenas y los indios
llevaban consigo a las mujeres y niños blancos que lograban
robar durante sus asaltos para incorporarlos a sus tribus. Los
rasgos físicos de los gauchos (producto de la unión
entre el indio y el europeo) de un lado de la frontera y los de
los indios libres comenzaban a igualarse más y más.
Los españoles trataron de dominar a los indios por métodos
pacíficos, ofreciéndoles un lugar dentro de la frontera,
a cambio de entregas de comida. Así una parte de ellos,
se estableció en las estancias (territorios administrados
por los españoles y dedicados casi exclusivamente a la
ganadería en aquella época) dejaron de atacar a
los españoles e incluso, los ayudaban a defender la frontera
de los indios libres. El estanciero y el gaucho comienzan a convivir,
este último como empleado del primero. Esta relación
perdura hasta nuestros tiempos.
Hoy en día, aunque la moderna inmigración europea
prevalece desde hace mucho en la Pampa sobre la antigua raza mestiza
colonial, el gaucho sigue ocupando un lugar en el folklore popular
por su resistencia, valentía y sentimentalismo. El libro
que lo exalta es el "Martín Fierro", de José
Hernández, lectura obligada de todo argentino. En la actualidad,
realiza actividades relacionadas con la ganadería y la
talabartería, fundamentalmente. Las estancias sobreviven
principalmente en la actividad ganadera. En algunos casos, sobre
todo en la provincia de Buenos Aires, en Córdoba y en la
Patagonia, algunas estancias han abierto sus puertas al turismo,
ofreciendo alojamiento en "el casco" (casa principal),
comidas típicas e incluso participación en actividades
propias del campo. Los inmigrantes españoles de los primeros
tiempos tenían la costumbre de plantar unos cuantos árboles
alrededor de la casa y ésta disposición es conservada
en las estancias actuales de Argentina.
Desde la conquista hubo en el territorio argentino muchos personajes
-indígenas, mestizos, europeos - que lucharon en busca
de la integración y la libertad de los pueblos sin distinción
de etnias. Valerosos caciques indígenas; San Martín,
mestizo, nacido en el territorio de las misiones, héroe
de guerra y libertador; Güemes, gaucho con profundo amor
por el mestizaje y la libertad, defensor de los derechos de los
más débiles, patrón de estancias, cuestionado
por los de su misma estirpe; Mariano Moreno, intelectual que puso
sus ideas al servicio de la República Argentina; el Perito
Moreno, un aristócrata que dedicó su vida al estudio
de la naturaleza y a la exploración de la Patagonia con
absoluto respeto por sus habitantes, gran amigo de los indios,
luchador por la integración y fundador de parques nacionales
son sólo a algunas de las personas por mencionar que decidieron
enfrentarse -cada una según su ámbito de acción
y estilo- a la fuerza de la codicia y la avidez de poder, despertadas
en el continente americano.
Recién en el siglo XIX se inició la inmigración
europea masiva, alemanes, italianos, españoles, polacos,
etc.. Centenares de europeos comenzaron a llegar buscando una
tierra próspera que no les escatimara recursos y posibilidades
de desarrollo. Muchos se dirigieron hacia el interior del país,
a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos
o Mendoza, donde dieron inicio a una actividad agrícola
importante. En esta época también se desarrolló
la conquista de la última frontera en el extremo sur del
país y el exterminio de los indios asentados en estas zonas
que hasta ese momento habían resultado inaccesibles. Como
resultado, las actuales comunidades indígenas sobrevivientes
son escasas y algunas se encuentran en zonas montañosas
o de difícil acceso. Viven en condiciones de marginalidad
y pobreza, subsistiendo a base de una economía agrícola
y a la producción de objetos artesanales.
A las inmigraciones de fines del siglo XIX, se agregaron importantes
inmigraciones en el siglo XX, especialmente en los años
posteriores a las grandes guerras. Estos grupos buscaron permanecer
juntos, conservando las mismas costumbres de sus lugares de origen.
En la ciudad de Buenos Aires, aún hoy, existen barrios,
como La Boca, donde se concentraron inmigrantes italianos, especialmente
genoveses, que aún conservan férreamente sus tradiciones.
En la provincia de Entre Ríos y Córdoba se radicaron
comunidades de origen alemán. Muchos polacos se radicaron
en Misiones. Actualmente hay pueblos galeses en la Patagonia.
Nace en esta época el tango como una expresión popular
de la fusión de ritmos y melodías unidos por la
nostalgia de lo perdido y por el enérgico compás
que exige el cambio.
La historia más reciente de Argentina presenta muchos eventos
trascendentes, muchas veces traumáticos: la constante interrupción
de los gobiernos democráticos por golpes militares, la
época turbulenta del último gobierno de Perón,
la guerra sucia y los desaparecidos, la guerra de las Malvinas
contra el imperio Británico, la hiperinflación,
el neoliberalismo de los ’90 con Menem y el FMI.
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La crisis
La pregunta más recurrente es: ¿Y ahora hay mucha
miseria en Argentina? La respuesta es bastante compleja, ya que
frente a aquello que se escucha (o se escuchaba) en los telediarios,
la situación no pareciera totalmente desastrosa.
La impresión que se tiene es que la gente ha encontrado
igual un modo de arreglarse.
Lo peor ha sido sin dudas la devaluación del peso. El costo
de la vida se ha mantenido casi constante, al igual que los salarios.
Pero la pérdida de la paridad peso-dólar significó
un aumento en muchos bienes y servicios. En el invierno de 2004
el aumento de las tarifas de los servicios públicos privatizados
causó alarma en las economías familiares. El aumento
del precio del dólar provocó un boom de las exportaciones
argentinas sobre todo de los productos tradicionales del agro.
Un carrete de fotografías cuesta de hecho casi como un
almuerzo en un restaurante de categoría media-alta. De
este modo muchos bienes se han convertido en objeto de lujo, sobre
todo los importados o irónicamente aquellos que se exportan,
como el caso de la miel que se ofrece en el mercado interno a
precios internacionales.
Ante todo esto se ven muchos pequeños signos de malestar,
pero por lo general existe una creatividad y una capacidad organizativa
digna de elogio. Así nacieron los llamados comedores populares
en los barrios más pobres. Muchas personas se organizaron
para hacer compras comunitarias a precios más bajos. Paralelamente
a la crisis nació el Club del Truque, un espacio donde
la gente intercambia productos y servicios. En el peor momento
de la crisis cuando el dinero circulante era escaso, algunos grupos
se organizaron para intercambiar productos sin que mediara el
dinero, remplazándolo por los llamados “créditos”.
Esto permitió a mucha gente mantener vivas sus economías
al margen del sistema capitalista y apuntaba fundamentalmente
a que cada persona encontrara sus propios recursos para ofrecer,
para así sentirse útil en un medio que lo marginaba.
En la actualidad el Club del Trueque ha mermado sus actividades,
si bien algunos “nodos” siguen activos.
Además las circunstancias económicas, sociales y
políticas actuales han reactivado el interés de
muchos argentinos descendientes de españoles, italianos
y otros países de Europa por buscar "nuevas oportunidades"
en los países de origen de sus antepasados. En este momento,
estamos asistiendo al fenómeno del "retorno":
sin embargo, para comprender plenamente este movimiento y sus
implicaciones deberemos esperar algunos años.
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