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Turismo Sostenible, Responsable y Participativo

Estos tres adjetivos: sostenible, responsable y participativo, se integran para calificar productos y modos, usuarios y proveedores de nuestra actividad turística.

El primer adjetivo, sostenible, se refiere al concepto del desarrollo sostenible tal y como surge en el ámbito económico en los años '70 y es posteriormente aplicado al ámbito estrictamente turístico. Este principio se refiere al uso no destructivo de los recursos, sintetizado en el Informe Brutland en la siguiente frase: "El desarrollo sostenible es la posibilidad de satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras". La sostenibilidad caracteriza el producto turístico, el ambiente natural y los recursos humanos, incluyendo todos los niveles del proceso.

El adjetivo responsable se refiere a una propuesta y a una demanda de viaje que implican la conciencia del impacto de nuestras acciones, en este caso en las figuras del provedor y del consumidor de un producto turístico. El propósito es tratar de evitar los mecanismos destructivos e intentar que el viaje resulte en un aporte positivo, ya sea para las personas que encontramos, para los lugares que visitamos, y para los servicios que utilizamos como para nuestro crecimiento personal.

El adjetivo participativo se ajusta aquí a su sentido más amplio, superando los estudios y las implicaciones políticas que lo connotan. La participación significa hacerse promotor de un proyecto o una iniciativa turística, significa entrar a formar parte de un proyecto y apropiarse desde unos contenidos y una modalidad que representan intereses más trascendentes y vitales; significa la disponibilidad de quienes viven en los lugares que se visitan para recibir y compartir tiempo, espacios y prácticas. La participación es un elemento esencial del viaje; la planificación y la organización participativa aportan y fortalecen el proceso de desarrollo.

Estos tres principios modifican la naturaleza del comportamiento tanto del anfitrión como del viajero: de una posición pasiva y una conducta de consumo a una de intercambio. Los viajes concebidos según estos principios dan origen a una nueva forma de turismo. El interés verdadero por conoicer la realidad de un lugar y sus tradiciones fusiona las energías creando un sinnúmero de actividades y situaciones favorables.

De hecho, dado que este tipo de turismo se realiza en general desde países con mayor desarrollo hacia países con menor desarrollo, refleja la desigual situación económica internacional. En este sentido, el turismo sostenible es un modo constructivo de conocer, entender y contribuir personalmente a la mejora de dicha situación.

En el debate internacional sobre este tipo de turismo, denominado también ecoturismo, turismo social, solidario, responsable, integrado, consciente, comunitario, rural, alternativo, étnico, igualitario, etc., encontramos a quienes piensan que sus principios afectarán a toda la industria del turismo y quienes lo ven simplemente como un nicho particular del mercado.

Aunque las dos interpretaciones tienen bases ideológicas distintas, ambas reconocen la importancia de esta tendencia que, desde hace unos años, constituye el sector de mayor crecimiento en la industria del turismo.

El término de síntesis que elegimos es el de Turismo Responsable ya que nos parece el que mejor representa el concepto de participación y de conciencia según la inspiración que queremos promover y encarnar. Reconocemos que cada término tiene su especialidad y no evitaremos utilizarlos cuando resulte apropiado. Lo importante es dejar en claro que todos estos términos hacen referencia a los principios básicos aquí mencionados.

Varias iniciativas a nivel internacional, –la Carta del Turismo Sostenible propuesta por Europac Federation en 1991, la Agenda 21 de Río en 1992, la Carta Mundial del Turismo Sostenible de Lanzarote en 1995–, Agencias de Naciones Unidas y Organizaciones No Gubernamentales en distintos países del mundo, desde Costa Rica hasta los Estados Unidos, con The Ecotourism Society, The Nature Conservancy, Conservation International, de Europa con Tourism Concern, Tourism Watch, Survival International, y otras más próximas a las diversas realidades nacionales, trabajan desde hace años para definir el Turismo Sostenible y difundir sus conceptos. Estas organizaciones, proyectan la implementación de proyectos de turismo sostenible y realizan un trabajo de sensibilización tanto de la industria del turismo como de los turistas. Es importante también el movimiento que intenta garantizar los estándares mínimos mediante “certificados” de calidad (ver The Rainforest Alliance).

A nivel local se asiste al surgimiento de iniciativas independientes y espontáneas inspiradas sobre los mismos principios e incluso en algunas oportunidades mostrando una sólida base conceptual, más allá de estar vinculadas o no a la teoría. Se crean así micro emprendimientos o asociaciones con el claro objetivo de proponer un turismo con modalidades y contenidos distintos a los tradicionales.

Los principios básicos del turismo sostenible pueden ser sintetizados de la siguiente manera:


1. Que el turista experimente un medioambiente natural o cultural diferente de su realidad cotidiana.

2. Que se desarrolle con la participación de la población local, de una manera sostenible en el tiempo, con un mínimo impacto en el medioambiente y respetando la conservación de los recursos y de las personas.

3. Que tenga un carácter educativo y responsable; el turista se interesará por conocer a las personas y los lugares que visita, deberá ser consciente del impacto que su visita produce y estará dispuesto a la interacción con la sociedad que lo recibe.

4. Que conceda el beneficio económico primordial a la comunidad visitada ya que el lugareño es un participante activo actuando como un instrumento importante de formación y reafirmación de la cultura y los valores locales.


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